La Emperatriz es el número 3. Si La Sacerdotisa guarda, ella hace crecer. Es una carta de abundancia, y no porque hable de tener mucho, sino porque habla de cuidar lo que está vivo.
Qué muestra la carta
Una mujer sentada cómodamente entre almohadones, en medio de un trigal maduro, con un bosque y un arroyo detrás. Lleva una corona de estrellas y un vestido estampado con granadas. Todo a su alrededor está creciendo, y ella no parece estar haciendo ningún esfuerzo. Está ahí, y las cosas maduran.
Qué propone
La Emperatriz recuerda que casi todo lo que importa lleva su tiempo y no se apura tirando de las hojas. Una huerta, un hijo, una amistad, un proyecto, una masa de pan. Hay trabajos que consisten en dar las condiciones y esperar.
También es la carta del cuerpo y del placer sencillo: una comida hecha con ganas, un rato al sol, las manos en la tierra. Para mucha gente, sobre todo para quienes se pasaron la vida cuidando a otros, la pregunta de esta carta es incómoda: ¿y a ti, quién te cuida? No hace falta tener hijos ni jardín para que hable de ti. Cualquier cosa que estés haciendo crecer cuenta, aunque sea pequeña.
Su sombra es el cuidado que asfixia: la madre, la amiga, la pareja que da tanto que no deja espacio, y que después pasa la cuenta. También puede ser acomodarse demasiado, y confundir descanso con no animarse a nada.
En los vínculos
Habla de la ternura cotidiana y de dar sin llevar la cuenta. También pregunta si en tu vínculo puedes recibir, o si solo estás en paz cuando eres quien da.
Una pregunta para hoy
¿Qué está creciendo en tu vida sin que le estés prestando atención, y qué necesitaría de ti esta semana?