La Ruda es una de esas plantas que atraviesan la historia de la humanidad como un hilo invisible que une medicina, espiritualidad y tradición popular. Utilizada desde tiempos antiguos tanto por sus propiedades curativas como por su fuerte carga simbólica, esta hierba aromática ha sido venerada —y también temida— por su intensidad energética y su potencia natural.
En distintas culturas, la ruda fue considerada una planta protectora, purificadora y sanadora, capaz de actuar no solo sobre el cuerpo físico, sino también sobre los espacios, las emociones y el campo energético de las personas. Hoy, su uso continúa vigente tanto en prácticas de herbolaria y medicina natural como en rituales espirituales, limpiezas energéticas y tradiciones culinarias específicas.
En este artículo exploramos en profundidad qué es la ruda, cuáles son sus usos, beneficios y propiedades, y por qué sigue siendo una planta central en el esoterismo, la medicina tradicional y el arte culinario, siempre desde una mirada consciente y respetuosa.
¿Qué es la ruda y por qué se la considera una planta milenaria?
La ruda, conocida científicamente como Ruta graveolens, es una planta perenne de aroma intenso y sabor amargo, originaria de la región mediterránea. Desde allí se expandió a Europa, Asia y América, adaptándose a distintos climas y culturas.
Su carácter “fuerte” no es casual: tanto su olor penetrante como sus principios activos hicieron que fuera asociada desde muy temprano a la protección, la limpieza y el rechazo de energías densas. En la antigüedad, la ruda se cultivaba en jardines medicinales, monasterios y hogares, no solo como remedio natural, sino también como planta guardiana.
Más allá de su botánica, lo que convierte a la ruda en una planta verdaderamente milenaria es su permanencia simbólica. A lo largo de los siglos, ha conservado su lugar como hierba de poder, vinculada a la prevención, la purificación y el equilibrio.
La ruda en la historia y las tradiciones ancestrales.
Desde la antigua Grecia y Roma, la ruda fue valorada por sus propiedades medicinales y protectoras. Se creía que podía fortalecer la vista, aliviar dolencias y proteger contra influencias nocivas. Los romanos solían llevarla consigo como amuleto, y en muchas culturas se colocaban ramos de ruda en puertas y ventanas para resguardar el hogar.
En la Edad Media, la ruda adquirió un rol destacado dentro de la medicina popular y los saberes monásticos. Se la utilizaba en preparados herbales, ungüentos y sahumerios, y también se la vinculó con rituales de limpieza espiritual. En ese contexto, su aroma intenso fue interpretado como una señal de su capacidad para “ahuyentar lo negativo”.
Con la llegada a América, la ruda se integró rápidamente a las tradiciones locales, fusionándose con prácticas indígenas y afrodescendientes. Así, pasó a formar parte de rituales de protección, limpiezas energéticas y celebraciones ligadas a la tierra y los ciclos naturales.
Usos esotéricos y espirituales de la ruda.
Dentro del esoterismo, la ruda ocupa un lugar privilegiado como planta de limpieza, protección y corte energético. Su energía se percibe como activa, intensa y directa, por lo que suele utilizarse cuando se busca remover cargas densas o restablecer el equilibrio.
Limpieza energética y protección.
Uno de los usos más extendidos de la ruda es la limpieza energética de personas y espacios. Puede emplearse en sahumados, baños rituales o simplemente colocándose en el ambiente. Se cree que la ruda absorbe energías negativas, envidias o tensiones acumuladas, ayudando a restablecer la armonía.
En muchos hogares, tener una planta de ruda cerca de la entrada simboliza un escudo protector, una barrera natural que filtra aquello que no está en sintonía con la paz del lugar.
Ruda y energía del hogar.
Desde una mirada energética del espacio, la ruda es considerada una aliada para armonizar el hogar. Su presencia se asocia con la limpieza de ambientes cargados, especialmente aquellos donde hay conflictos, estrés o agotamiento emocional.
Colocada con intención consciente, la ruda no solo protege, sino que invita a revisar qué energías circulan en el espacio y cómo nos vinculamos con ellas.
Claridad mental y trabajo interior.
Más allá de la protección, algunas tradiciones esotéricas vinculan la ruda con la claridad mental y la percepción sutil. Utilizada con respeto, puede acompañar prácticas introspectivas, ayudando a despejar pensamientos recurrentes y a crear un clima propicio para la meditación o el trabajo espiritual profundo.
La ruda en rituales y celebraciones tradicionales.
En muchas regiones de América Latina, la ruda está profundamente ligada a rituales populares y celebraciones ancestrales. Un ejemplo emblemático es su uso durante el mes de agosto, en el marco de ceremonias dedicadas a la Madre Tierra.
Beber una infusión ritual de ruda en estas fechas simboliza la protección frente a enfermedades, la purificación del cuerpo y la apertura a un nuevo ciclo con mayor equilibrio. Más allá de la creencia literal, este gesto encierra un profundo acto simbólico: conectar con la naturaleza, agradecer y pedir armonía.
Estas prácticas reflejan cómo la ruda ha sido, y sigue siendo, un puente entre lo material y lo espiritual, entre el cuerpo y la tierra.
Propiedades medicinales de la ruda en la herbolaria tradicional.
Desde el punto de vista medicinal, la ruda ha sido utilizada tradicionalmente por sus propiedades antiespasmódicas, digestivas y antiinflamatorias. En pequeñas dosis, se la empleó para aliviar malestares digestivos, dolores menstruales y tensiones musculares.
También se la utilizó de forma externa en cataplasmas o ungüentos para calmar dolores articulares y musculares. Sin embargo, su potencia exige un uso cuidadoso y responsable.
Es importante comprender que la ruda no es una planta de consumo cotidiano. Su uso medicinal pertenece al ámbito de la herbolaria tradicional y siempre debe realizarse con conocimiento, moderación y acompañamiento profesional.
Uso responsable y precauciones importantes.
Así como la ruda ofrece múltiples beneficios, también requiere precauciones claras. Sus compuestos activos pueden resultar tóxicos si se ingieren en exceso o sin supervisión.
No se recomienda su uso interno en mujeres embarazadas, personas con afecciones hepáticas ni en niños. Tampoco debe utilizarse de manera prolongada sin orientación adecuada.
Desde una mirada consciente, trabajar con la ruda implica respetar su naturaleza intensa y comprender que no todas las plantas suaves en apariencia lo son en su acción. La verdadera sabiduría herbal se basa en el equilibrio y el respeto.
La ruda en el arte culinario.
Aunque menos conocida en este ámbito, la ruda también ha tenido un lugar en la gastronomía tradicional, especialmente en algunas regiones de Europa. Utilizada en cantidades muy pequeñas, aportaba un sabor amargo y aromático a ciertos licores, aceites y platos específicos.
Hoy, su uso culinario es más bien simbólico y cultural, ya que su intensidad limita su incorporación en la cocina moderna. Aun así, forma parte del legado gastronómico de muchas culturas, recordándonos que alimento y medicina estuvieron históricamente unidos.
Reflexión final: la ruda como planta de conciencia y equilibrio.
La ruda no es una planta neutra. Su presencia se siente, su aroma se impone y su simbolismo invita a mirar hacia adentro. Más que una hierba milagrosa, es una maestra vegetal que nos recuerda la importancia de la limpieza —física, emocional y energética— y del respeto por los ciclos naturales.
Integrar la ruda en nuestra vida, ya sea como planta protectora, aliada espiritual o elemento ritual, implica hacerlo desde la conciencia, la intención y el cuidado. En ese equilibrio entre saber ancestral y responsabilidad moderna, la ruda sigue ofreciendo su sabiduría silenciosa a quienes saben escucharla. Más allá de todas las virtudes, poderes, beneficios y propiedades de esta planta, además es muy bella para disfrutarla en el jardín.
¿Y tú, tienes una planta de ruda? Esperamos que esta nota haya sido de tu agrado ¡Hasta la próxima!
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