Los viajes chamánicos son una práctica de los pueblos originarios que forma parte de la medicina ancestral. Si te da curiosidad vivir uno o solo quieres entender de qué se trata, aquí encontrarás qué son, cómo se desarrolla la ceremonia y qué cuidados tener.
Es importante destacar que para las culturas chamánicas todo lo que existe tiene vida y alma (visión animista). Por lo tanto existen otros mundos además del terrenal. En el mundo en el que vivimos, coexistimos con otras entidades que no podemos ver o percibir. Esto sucede porque hemos olvidado esa conexión y alineación, y nos hemos separado de nuestro origen.
Los tres mundos chamánicos
- El mundo de abajo: es el lugar donde residen los espíritus del amor.
- El mundo del medio: es el espacio terrenal en el que vivimos.
- El mundo de arriba: está habitado por guías, seres de luz y maestros.
Cómo es la práctica
Los viajes chamánicos son una de las herramientas del chamanismo para acceder a otros mundos. A través de estos viajes se puede ampliar la conciencia y abrir un portal a otras realidades, para conectar con animales de poder, maestros ascendidos, seres elementales de la naturaleza y espíritus del amor, entre otros.
Esta práctica es oficiada y guiada por un chamán, acompañado por el sonido de un tambor, este es un elemento propio e inseparable del chamanismo, se lo considera sagrado y es utilizado en todas las ceremonias y rituales. Las sonajas y las maracas también ocupan un papel importante dentro de estas culturas.
El sonido del tambor

Cómo se desarrolla la ceremonia
Un viaje chamánico es una ceremonia que se desarrolla con total entrega y respeto. Comienza con una introducción del chamán, quien nos acompañará, explicará brevemente en qué consiste y hará sonar el tambor, cuya intensidad nos indicará cuándo debemos regresar.
Si esta ceremonia se realiza en la naturaleza, siempre la acompaña una fogata, los asistentes se recuestan sobre la tierra, buscando una posición cómoda como en la meditación.
El guía comienza a tocar el tambor, con sonidos monótonos, repetitivos. En la tradición chamánica se considera que estos sonidos llevan a un estado alterado de conciencia, de mayor receptividad y relajación profunda; hay quienes lo relacionan con las ondas theta del cerebro. El sonido del tambor es como el del corazón y nos une con los latidos de la Madre Tierra. También se dice que su vibración activa el primer chakra, asociado con la tierra.
Los pasos básicos, en resumen
- Preparación del espacio y la intención. Se crea un ambiente seguro y sagrado, a menudo con sahumerios, velas o cantos. El practicante define una intención clara (por ejemplo, recibir un mensaje o buscar sanación).
- Inducción al trance. Mediante el sonido rítmico de tambores, respiración profunda o cantos, se alcanza un estado alterado de conciencia que facilita el “viaje” interior.
- Entrada al mundo espiritual. El viajero imagina un portal o punto de acceso (como una cueva, un árbol o un río) que lo conduce al “Mundo de Abajo”, “Mundo de Arriba” o “Mundo Medio”, según la tradición y el propósito.
- Encuentro con guías o espíritus aliados. En ese plano se busca interactuar con animales de poder, ancestros o maestros espirituales que ofrecen mensajes o enseñanzas.
- Regreso consciente. Siguiendo el sonido del tambor que cambia de ritmo, el practicante retorna lentamente a la conciencia ordinaria, agradeciendo la experiencia.
- Integración. Finalmente se reflexiona o anota lo vivido para aplicarlo en la vida cotidiana.
Este proceso no requiere sustancias, sino concentración, ritmo y una intención espiritual.
Un cuidado: si estás atravesando un momento emocional difícil o estás en tratamiento psicológico o psiquiátrico, coméntalo antes con tu profesional y con quien guía el viaje. El viaje chamánico es una práctica espiritual y no reemplaza un tratamiento.
Este es un viaje espiritual que te llevará adonde tu alma lo necesite. Cada experiencia es única y personal. Es importante emprender el viaje con confianza. No tienes que forzar nada: lo que tenga que ser, será. Es tu espíritu el que transitará por distintos lugares sin ningún tipo de sustancia alucinógena.
Los viajes chamánicos pueden durar entre 30 y 60 minutos. El maestro guía estará atento a la duración y al momento adecuado para regresar. El regreso estará marcado por un cambio de sonido del tambor acordado previamente.
Al volver y abrir los ojos, muchas personas sienten liviandad y traen imágenes o sensaciones que quieren recordar. Puedes anotar tus experiencias para no olvidarlas y examinarlas luego.
Conclusión
Los viajes chamánicos son prácticas espirituales ancestrales que buscan conectar con planos sutiles de conciencia para obtener guía, sanación o conocimiento. Se realizan en muchas tradiciones indígenas de América, Siberia y otras culturas. Suelen involucrar el uso del tambor o el sonajero para inducir un estado de trance. Como dicen los chamanes: «La magia existe y está en cada uno de nosotros».
Si te animas a vivir un viaje, hazlo cuando sientas que es tu momento y con un guía que conozcas y en quien confíes. Para seguir con el tema, puedes leer sobre la meditación chamánica y sus ceremonias o sobre las prácticas de sanación del chamanismo.
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