La Estrella es el número 17, y viene justo después de La Torre. Tras la noche de los rayos, el cielo se limpia. Es una carta callada, sin nada de fuegos artificiales, y por eso tanta gente la quiere.
Qué muestra la carta
Una mujer joven junto a un estanque, de noche, vierte agua de dos jarras: una vuelve al estanque y la otra cae a la tierra. Arriba brilla una gran estrella dorada rodeada de otras siete más pequeñas. Un pajarito mira desde un árbol lejano. Está haciendo algo sencillo, sin testigos, y no parece esperar nada a cambio.
Qué propone
La Estrella habla de la esperanza, pero de una clase bastante modesta. No es la certeza de que todo va a salir bien. Es volver a regar algo, sin garantías, porque vale la pena regarlo. Es cuando una mañana, después de una temporada muy mala, te das cuenta de que tienes ganas de un café, o de abrir la ventana. No parece mucho, y es muchísimo.
Fíjate en el agua: la mujer devuelve parte de lo que tiene y le da otra parte a la tierra, y las dos jarras siguen vertiendo. Es una buena imagen de lo que pasa cuando alguien empieza a recuperarse y, sin proponérselo, le hace bien a otros.
También es una carta para quien está lejos de sentir todo eso. Una estrella no alumbra el camino ni te resuelve nada; está lejos, y solo sirve para orientarte. Puedes usarla así: no hace falta sentirte bien hoy para saber hacia dónde quieres ir.
Su sombra es quedarse mirando el cielo: esperar sin hacer nada, o exigirte estar de buen ánimo todo el tiempo. Nadie está obligado a tener esperanza a horario.
En los vínculos
Puede hablar de mostrarse tal como uno es y de dejar que algo se recomponga con tiempo. También de ofrecer compañía sin querer arreglarle la vida a nadie.
Una pregunta para hoy
¿Qué pequeña cosa te dio ganas últimamente, aunque te haya parecido una tontería?