El Loco lleva el número 0, y eso ya dice bastante: es el que no cuenta, pero va primero. En algunos mazos viejos ni siquiera tenía un lugar fijo.
Qué muestra la carta
Un viajero camina mirando al cielo, con un bulto liviano al hombro, y está a un paso del borde de un barranco. Un perro le salta al lado. Nadie sabe si le avisa del peligro o si festeja con él, y esa duda es parte de la carta. El viajero no lleva mapa ni parece preocupado por el próximo paso.
Qué propone
El Loco habla de empezar algo sin tener todas las respuestas. Mudarse, cambiar de oficio, decir una verdad que venías guardando, anotarte en un curso a una edad en la que nadie lo espera. A veces esperamos sentirnos listos para dar el paso, y esa sensación no llega nunca.
También tiene una parte que conviene mirar de frente: el barranco está ahí. Esta carta no pide que te tires a ciegas. Pide que distingas entre el miedo que te cuida y el que solo te tiene quieto. Son dos miedos distintos, y por dentro se parecen mucho.
En los vínculos
Puede hablar de una relación que recién empieza, o de la frescura que le falta a una vieja: volver a preguntarle algo al otro como si no supieras la respuesta. Su lado flojo es irse cada vez que algo se pone serio, y llamar libertad a lo que en realidad es salir corriendo.
Una pregunta para hoy
Si hoy tuvieras la certeza de que no vas a hacer el ridículo, ¿qué empezarías?