El Diablo es el número 15. Da miedo por el nombre, y el nombre le viene de una larga historia. Pero en el tarot esta carta no habla de nada que venga de afuera a perseguirte. Habla de aquello que te tiene atado, y de cuánto de ese nudo se puede aflojar.
Qué muestra la carta
Una criatura con cuernos y alas, más teatral que terrible, sentada sobre un bloque de piedra. Delante hay dos personas con cadenas al cuello. Si miras bien, verás lo más importante de la carta: esas cadenas están flojas. Podrían quitárselas, y sin embargo ahí siguen.
Qué propone
Esas cadenas tienen muchas formas. Ese trabajo que detestas y no dejas porque te da miedo no saber quién serías sin él. Revisar el teléfono sin ganas. Una relación que te hace mal y de la que siempre tienes una razón para no salir. Una vieja vergüenza que manda más que tú. Lo que nos ata muchas veces nos da algo a cambio, y por eso cuesta tanto. Preguntarse qué te da eso que te hace mal suele ser más útil que regañarte por no dejarlo.
Conviene aclararlo: decir que las cadenas están flojas no significa que sea fácil, ni que todo dependa de tu voluntad. Una adicción no se suelta con buena disposición. Y si alguien te controla, te maltrata o te da miedo, no es una cadena que tengas que aflojar sin ayuda: hace falta pedirla a alguien de confianza o a un profesional, y no es ninguna vergüenza.
Esta carta también tiene un lado menos solemne. Habla de las ganas, del cuerpo y de lo que disfrutamos, cosas que tantas veces nos enseñaron a esconder. No todo lo que nos da placer es una cadena.
En los vínculos
Pregunta si estás con alguien porque quieres o porque no te animas a estar sin esa persona. También invita a mirar los celos y el control, los tuyos y los del otro.
Una pregunta para hoy
¿Qué te da eso que dices querer dejar, y de qué otra forma podrías conseguirlo?