Abuelo Tabaco es el nombre respetuoso que varios pueblos originarios de América le dan al tabaco cuando lo usan en ceremonia. Aquí te cuento cómo es esa ceremonia: el círculo de palabra, la pipa o el tabaquito que pasa de mano en mano y los rezos que lo acompañan. Si buscas la historia de la planta y sus usos como medicina, la encontrarás en El Abuelo Tabaco, planta maestra de la medicina ancestral.
Antes de empezar, conviene decirlo claro: el tabaco tiene nicotina, que genera adicción, y su humo daña la salud, aunque se use con respeto y en ceremonia.
El tabaco en las ceremonias ancestrales

Gracias a la transmisión oral, al respeto y al cuidado de los conocimientos de los pueblos originarios, hoy podemos seguir explorando el uso del tabaco en distintos rituales y tradiciones ancestrales, procurando así un equilibrio entre los seres que habitamos la naturaleza.
Se lo llama Abuelo Tabaco en reconocimiento de los poderes y virtudes que le atribuyen estas tradiciones. Para ellas, su humo permite conectar con el Gran Espíritu y con las fuerzas creadoras de la naturaleza. Se cree que limpia los ojos, las manos, la boca y los oídos, es decir, el cuerpo físico, y que eleva el espíritu y el cuerpo sutil hacia una experiencia reparadora.
En los círculos de sanación, el tabaco se fuma en una pipa sagrada o se envuelve en sus propias hojas o en una chala de maíz. Mientras se prepara, se elevan rezos y el tabaquito pasa entre los participantes; quien lo recibe tiene su momento para hablar y conectar.

Esta ceremonia permite elevar los rezos y es un momento de escucha y respeto por la palabra del otro. Es el instante de agradecer, pedir e intencionar en conexión con todos los seres de la naturaleza y sus guardianes, y quienes participan dicen recibir allí el mensaje que necesitan. Para estas culturas, estos círculos son muy importantes: compartir la palabra y ser escuchado forma parte de la sanación.
En estas ceremonias no es necesario aspirar el humo: se mantiene en la boca y se sopla para que se disipe. Aun así, la nicotina entra al cuerpo también por la boca y genera adicción, y el humo daña a quien lo respira cerca. Si estás embarazada o hay niños cerca, no participes de esta parte; y si tienes una enfermedad del corazón o de los pulmones, consúltalo antes con tu médico.
En las ceremonias o ruedas de medicina también es tradición encender fogatas, preparar al Abuelo Fuego para que acompañe las peticiones y ofrecerle tabaco entre cantos y danzas, intensificando así el momento de meditación.
Cultivar tabaco

En la tradición se dice que una planta de tabaco en el jardín da protección, y además es bella. Es una especie fácil de cultivar y cada flor produce miles de semillas. Si te animas a cultivarla, ten en cuenta que sus hojas son tóxicas si se comen: ubícala donde no lleguen niños pequeños ni mascotas.
¡Es vital volver a conectarnos con la naturaleza y con los cuatro elementos (agua, tierra, fuego y aire), como lo hacían nuestros antepasados! Todos somos uno.
Si quieres seguir, puedes leer más sobre el tabaco como planta maestra de la medicina ancestral o sobre el sahumado como legado del chamanismo.
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